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Entrevista publicada en el número 19 de nuestra revista Más Madera en diciembre de 2025, donde el presidente de la asociación ANTMR y asociado de ADEMAN, analiza las claves de la nueva normativa de transporte y su impacto en el sector de la madera

Santos Casajús: «Cuando el sector habla con una sola voz, todo se entiende mejor»

 

La reciente modificación del Anexo IX del Reglamento General de Vehículos supone un hito para el transporte forestal en España. La normativa reconoce las características especiales de la madera en rollo y supera las limitaciones de masa que durante décadas habían lastrado la competitividad del sector. Hablamos con Santos Casajús, presidente de ANTMR y referente del transporte forestal en España que ha sido uno de los impulsores de este logro.

 

Santos Casajús (Ihantzi, 1968) es hijo de un trabajador de la madera y heredero de un oficio que conoce desde niño. Hoy es gerente de Maderas Larreta, empresa familiar con décadas de trayectoria, y una de las figuras más respetadas del transporte forestal en España.

Santos Casajús. Presidente de ANTMR

Su labor va más allá de la empresa: Santos es miembro activo de ADEMAN (Asociación de Empresarios de la Madera de Navarra) y de UNEmadera, y preside ANTMR, la Asociación Nacional de Transporte de Madera en Rollo. Ha sido, durante más de quince años, una de las voces que más ha impulsado la gran reivindicación del sector: equiparar el tonelaje máximo autorizado en España al de los países europeos. Este año, esa reivindicación se ha hecho realidad con la publicación de la Orden que modifica el Reglamento General de Vehículos, autorizando hasta 57 toneladas para el transporte de madera en rollo.

 

El 23 de octubre de 2025 entró en vigor la nueva normativa que permite aumentar las masas máximas para el transporte de madera en rollo. ¿Cuántos años llevan desde el sector peleando por este cambio?

Unos diecisiete años. Las primeras reuniones formales con ministerios empezaron alrededor de 2013.  Es cierto que antes se intentó avanzar a nivel autonómico vía autorizaciones de transporte especial, pero el trabajo conjunto y continuado a nivel estatal realmente comienza en 2013.

 

¿Cómo recuerda los inicios de esta reivindicación?

Recuerdo la reunión de Valladolid en 2013 donde por primera vez pusimos sobre la mesa que España debía adaptarse a los estándares europeos. Muchos de los que trabajábamos en Francia recordábamos bien el impacto de la tormenta Lothar de 1999, que arrasó los bosques del país y provocó la caída de 140 millones de metros cúbicos de madera. Aquello obligó a reorganizar por completo el transporte forestal francés para poder movilizar semejante volumen en tiempo récord. Ese episodio fue, de hecho, el detonante para que Francia autorizara desde 2013 la circulación de camiones de hasta 57 toneladas para el transporte de madera en rollo. Ver cómo allí la normativa se adaptaba de forma ágil y realista nos hizo entender que aquí estábamos muy atrás. Esa comparación nos abrió los ojos e inició esta larga lucha.

 

¿Qué papel han jugado las asociaciones y ANTMR en este proceso?

Fundamental. Durante muchos años, las asociaciones sectoriales y territoriales del sector de la madera —autonómicas, provinciales y estatales— han sido quienes sostuvieron esta reivindicación con constancia, trasladando datos, argumentos y propuestas a la administración. En 2015 muchas de ellas se integraron en UNEmadera, que se convirtió en la entidad de referencia a nivel estatal y ha liderado de forma coordinada la defensa de la actualización del tonelaje y la equiparación con Europa.

En ese recorrido, ANTMR, aunque creada en la fase final del proceso y cuando la modificación normativa ya avanzaba, cumplió una función clave: unió a las empresas de transporte de madera de todo el país y permitió mostrar a la administración un sector cohesionado, alineado y decidido a impulsar este cambio. Esa unidad final fue determinante para culminar el proceso.

 

¿Cómo fue la relación con las administraciones?

Muy larga, con muchos cambios. Cambiaban los equipos, cambiaban los gobiernos, cambiaban las prioridades… pero con constancia, datos y mucha paciencia, se fue avanzando. Nuestro sector necesitaba esta actualización desde hacía años.

 

¿Qué supone en términos prácticos aumentar el tonelaje hasta las 57 toneladas?

Un salto enorme en eficiencia. Transportar más madera por viaje reduce directamente el número de desplazamientos, el consumo de combustible, las horas de conducción y el desgaste de la maquinaria. Para un sector donde el transporte puede llegar a ser el 50% del coste del aprovechamiento, esto cambia radicalmente la rentabilidad.
Además, muchas empresas llevaban años sin renovar flota esperando este cambio. Ahora ya pueden invertir con seguridad.

maqueta transporte madera

Maqueta de camión para transporte de madera en rollo.

 

¿Qué impacto tendrá en la competitividad del sector y en la industria forestal?

Muy grande. Hasta ahora estábamos en desventaja respecto a Francia o Portugal. La madera española llegaba más cara a la industria simplemente por una limitación normativa.
Con este cambio, ganamos competitividad en toda la cadena: transportistas, propietarios, rematantes e industrias. Y se equilibra la competencia entre territorios con distinta distancia entre monte e industria.

 

¿Y en sostenibilidad ambiental?

El impacto es muy positivo. Menos viajes significa menos emisiones, menos tráfico pesado y más seguridad. Además, hace viable gestionar zonas forestales que antes no se trabajaban por falta de rentabilidad. Y un monte gestionado es un monte más seguro, con menos riesgo de incendios y más capacidad de fijar carbono, proteger suelo y conservar biodiversidad.

 

En Navarra el transporte forestal conecta monte e industria. ¿Qué particularidades tiene operar aquí?

Navarra tiene zonas forestales muy potentes, pero a veces lejos de las industrias transformadoras. Con esta actualización normativa, muchos de esos aprovechamientos vuelven a ser viables y se dinamiza la gestión en todo el territorio.

 

Como socio de ADEMAN, ¿cómo valora el trabajo conjunto entre asociaciones?

Ha sido clave. La unión entre empresas forestales, transportistas e industria es lo que ha permitido avanzar. Cuando el sector habla con una sola voz, todo se entiende mejor.

 

¿Puede este cambio normativo ayudar a fijar empleo y actividad en zonas rurales?

Sí. El sector forestal es uno de los principales motores económicos de muchos pueblos. Si hay más aprovechamientos y más estabilidad, hay más empleo y, por tanto, más población que puede quedarse en su territorio.

 

¿Cuál es el siguiente paso?

Eliminar la limitación de los 150 km. No tiene sentido técnico y va en contra del objetivo de eficiencia que se persigue. Es una de las prioridades en las que seguiremos trabajando.

 

¿Qué retos ve ahora para el sector?

Tres grandes retos: renovar flotas, digitalizar procesos y atraer relevo generacional. Si queremos un sector moderno y competitivo, necesitamos avanzar en esas tres líneas.

 

¿Qué sintió al ver la Orden publicada?

Una emoción enorme. Pensé en todos los años detrás de esto, en todas las reuniones, en todas las veces que parecía imposible… y al final llegó. Y además coincidió con mi cumpleaños, así que fue un regalo perfecto.

 

 

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